En 2022, la tasa de inflación en Francia fue del 5,2 %, frente a una media del 1,6 % en los años anteriores. De un año para otro, la subida de precios de algunos productos de uso diario se multiplicó por 10. Si juntamos estas cifras alarmantes con las del clima, la solución es bastante evidente: ¿por qué comprar cuando se puede alquilar? Muy pronto, todas las empresas se interesarán por esta forma de consumir más responsable y sobria. Así que la verdadera pregunta es: ¿y tú, vas a subirte al tren?
Economía circular, impacto, huella de carbono, sobreconsumo… Si nunca has oído estos términos, es que vives en una cueva. Por desgracia, no es momento de hibernar. Porque como comerciante, tienes un papel que desempeñar. Y algo que ganar con este nuevo paradigma. Como dirían los surfistas, más vale coger la ola que tragarse el agua (no estamos seguros de que lo digan ellos, pero suena bien, ¿no?).
Alquiler de material: ¿por qué lanzarse?

Pero ¿por qué alquilar, me dirás, si ya nos tiramos de los pelos para saber qué vender, dónde comprar lo que queremos vender con la mejor calidad y al mejor precio, y cómo vender bien? Sencillamente porque alquilar es ahora una nueva necesidad de los consumidores, cada vez más consumidores responsables. Por razones económicas y ecológicas (pérdida de poder adquisitivo, inflación, deseo de reducir la huella de carbono de la producción industrial), el acto de comprar lleva una decena de años fuertemente cuestionado :
- Procedencia y fabricación de los productos
- Costes de las materias primas para la producción
- Impacto ambiental del ciclo de vida de los productos
- Identidad de los proveedores
Para comprobarlo, basta con observar el mercado de segunda mano, estimado en 105.000 millones de euros en 2022, “que ya ha conquistado a más del 85 % de los europeos”, según un estudio de la fintech Tripartie publicado en enero. Solo en Francia, el mercado de segunda mano representaba 9.000 millones de euros en 2021, un 21 % más que en 2020, según un estudio de la consultora Xerfi.
9 de cada 10 franceses compran productos reacondicionados, vintage o renovados. Según una encuesta de PollFish realizada para Site-annonce.fr, los productos más populares son:
- Los muebles y la decoración
- Los coches
- La ropa
- Los libros
- Los juegos y juguetes
La segunda mano ya no es exclusiva de los marketplaces entre particulares. Conscientes de esta necesidad de circularidad y con ganas de adaptarse a los nuevos modos de consumo, muchas marcas, incluso del sector del lujo, han creado su propia plataforma de productos de segunda mano, dando de paso un buen impulso a las piezas vintage.
El alquiler, una solución con muchas caras

El alquiler es interesante porque responde a todos los retos mencionados (presupuesto de los hogares, reducción de los gases de efecto invernadero, circularidad). Y porque tiene en cuenta las necesidades de los consumidores en su conjunto. El alquiler puede:
- Cubrir una necesidad puntual o estacional: es lo que se llama economía del uso.
- Evitar posibles problemas de almacenamiento (¡hola, parisinos!),
- Permitir a todo el mundo, de forma igualitaria, acceder al ocio y al disfrute, como el deporte, pero también la organización de eventos efímeros.
- Disponer, para quien lo desee, de productos de gama alta sin pagarlos al contado, como ocurre con algunos coches nuevos adquiridos mediante fórmulas de alquiler a largo plazo (también llamado “leasing” o “renting”),
- Acceder a bienes de consumo a menudo caros pero necesarios durante un tiempo determinado, como el material de puericultura,
- Mejorar la calidad de vida, con tecnologías punteras y material ortopédico y sanitario de calidad para personas mayores o con discapacidad (sillas de ruedas, aparatos respiratorios, etc.), cuyo ajuste y mantenimiento requieren una cualificación adecuada.
- Probar un producto para comprobar que realmente lo necesitamos, que le daremos un uso real y que de verdad nos conviene, antes de una posible compra.
Para los comerciantes, el alquiler permite:
- Optimizar el ciclo de vida de sus productos.
- Mejorar su imagen de marca en línea con lo que piden los consumidores
- Crear una comunidad de clientes, potenciales clientes y consumidores
- Llegar a nuevos consumidores, que no están interesados en comprar
Alquiler de material: todos los bienes duraderos sirven

“Trajes de boda, taladros, canoas, obras de arte… hoy en día todo se alquila”, señala el Institut National de la Propriété Industrielle (INPI, la oficina francesa de propiedad industrial), una institución pública independiente. La única condición, precisa su web, es que sean bienes duraderos, es decir, “utilizables varias veces” y con una vida útil bastante larga.
Entre los más buscados, el INPI cita en particular:
- los artículos de deporte y ocio;
- el mobiliario para todo tipo de eventos (seminarios, recepciones, bodas, etc.);
- el material audiovisual e informático;
- las herramientas de bricolaje y jardinería;
- los electrodomésticos;
- los vehículos, con o sin motor;
- las obras de arte;
- la ropa y los accesorios de lujo.
Pero el alquiler de material para empresas también está en pleno auge, sobre todo:
- Para la construcción y las obras
- Para los electrodomésticos y los equipos informáticos
- E incluso… ¡para las plantas!
Alquiler de material: ¿qué plan de negocio?

A principios de 2020, el INSEE (el instituto nacional de estadística francés) indicaba que la facturación de las empresas que se habían lanzado al alquiler había aumentado más de un 10 % en 2019. En Francia no se exige ninguna formación, certificado ni título para ejercer la actividad de alquiler de bienes duraderos, que se considera una prestación de servicios. Por eso el alquiler de material es posible incluso como micro-entrepreneur (el régimen francés simplificado para autónomos), con algunas condiciones que el INPI detalla aquí.
Dicho esto, no tiene sentido tirarse a la piscina si no sabes nadar. No olvides pasar por las etapas previas antes de lanzar tu servicio de alquiler de material:
- Estudio de mercado
- Análisis sectorial
- Potencial comercial de la zona de implantación
- Análisis de la competencia
- Estudio de los conceptos comerciales
Una vez completadas todas estas etapas, podrás pasar al momento tan esperado: el plan de negocio. Este documento te permitirá asegurarte de la viabilidad financiera de tu proyecto, pero también convencer a socios financieros para que te acompañen. Debe tener al menos dos partes:
- Una presentación escrita del proyecto, que detalle sus particularidades y sobre todo sus puntos fuertes frente a la competencia y al mercado al que te diriges
- Una parte con cifras, llamada “previsión financiera”, para justificar tu necesidad de financiación y el potencial de rentabilidad de tu empresa
Si estas palabras te dejan en blanco como a nosotros la conjetura de Hodge, aquí encontrarás una plantilla clásica para ayudarte a empezar. Si de verdad te produce urticaria, recurre a un software profesional: hay varios muy eficaces para calcular tus estados financieros previsionales y guiarte en la redacción, o incluso a un profesional, ¡si hablar con un humano te tranquiliza!
Alquiler de material: ¿qué rentabilidad?
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Para analizar tu rentabilidad, tendrás que tener en cuenta todos los gastos que te supondrá este servicio:
- La posible compra de material,
- El alquiler o la compra del local,
- Las necesidades de contratación (comerciales, técnicos, atención al cliente)
- La externalización de algunas partidas de gasto a proveedores (mantenimiento, contabilidad…)
- Los gastos adicionales recurrentes o puntuales como el seguro profesional de tu actividad, los servicios de una agencia de comunicación y marketing, etc.
Para mejorar tu rentabilidad, no olvides pedir presupuestos a varios profesionales para comparar las ofertas y hacer que compitan entre sí. Cuida tus tarifas: deben ser coherentes con el mercado pero cubrir de sobra todos los gastos enumerados. Consulta también las ayudas para quienes crean o retoman una empresa. Podrás beneficiarte de apoyos financieros (préstamos a tipo cero, exenciones de cotizaciones) o de ayudas estratégicas (mentoría, asesoría jurídica gratuita, etc.).
¿Qué software para el alquiler de material?

Por definición, el alquiler es un servicio que requiere acompañamiento, ya que el producto no pertenece al cliente sino a ti, y debes encargarte de su mantenimiento, su almacenamiento y su puesta en marcha. Además, si quieres ofrecer una experiencia de alquiler de calidad, puedes plantearte:
- Ofrecer entrega a domicilio
- Mostrar fechas de entrega fiables
- Compartir las franjas de alquiler disponibles, con sincronización automática de nuevas franjas en cuanto se devuelve un artículo alquilado
- Ofrecer el alquiler online, aunque no seas únicamente un comercio electrónico.
Para gestionar lo mejor posible tus planificaciones y tu stock disponible, apuesta por un software de gestión de alquileres que te permita reducir las operaciones complejas y sus costes, y que también se encargue de la gestión de tu stock. Puedes, por supuesto, apuntarlo todo en Excel si lo prefieres. Es una solución que funciona si eres organizado y tu parque de equipos de alquiler es reducido. Pero si piensas tener una flota de material importante, invierte en un software de gestión que te facilitará la vida.



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